Hace algún tiempo trabajé en un lugar en el cual el jefe era nefasto; pero mi venganza fue cruel contra él.Desde el primer día el tipo me hizo la vida imposible, todo el tiempo estaba sobre mí, diciéndome que mi trabajo era malo, que no sabía como era que me habían contratado si era un inútil y siempre desmeritaba mi trabajo y me hacía salir muy tarde; además de que siempre me humillaba delante de los demás compañeros del trabajo. Buscaba el menor error para burlarse de mí; pero no solo conmigo era así, todos en la empresa lo odiaban por lo mismo, incluso un compañero me dijo que ya me acostumbraría; pero yo soy de carácter fuerte y me era muy difícil controlarme; seguía allí porque necesitaba dinero, no por otra cosa.

Un día mi jefe llegó acompañado de una bella mujer de unos 38 años, rubia, alta, de ojos verdes, delgada y con mucho porte; pero sumamente prepotente, al igual que su marido. Con ellos iba una muchachita de unos 16 o 17 años, que supuse era su hija porque se parecía bastante a la señora y le daba un rasgo al Papá, muy bonita la chavita, también rubia y de unos ojos negros pero su piel blanca y sus rasgos muy finos; delgada y de largas piernas.

Ese día en especial fue muy pesado en el trabajo, pues para lucirse con su familia, el jefe nos regañó a todos delante de ellas y luego nos llamaba a su oficina y con ellas allí presentes nos gritaba e insultaba. Cuando me llamó, fui con cierto coraje pues ya había sido avergonzado en público y ahora a ver que se le ocurría al tipo.

Entré a su oficina y su esposa estaba sentada en un sillón que estaba del lado izquierdo de la misma; la chavita estaba curioseando con los adornos de su Papá en la oficina. Al entrar saludé y nadie me respondió; casi de inmediato el jefe comenzó a regañarme a gritos por un error que yo no había cometido; quise explicarle, pero él no me dejaba hablar y con el rabillo del ojo alcancé a ver que su esposa sonreía sarcásticamente y la hija me veía con cara de sentir lástima.

Como me enojé, comencé a levantar el tono de mi voz, lo que enfureció al jefe y después de gritarnos los dos, me despidió diciéndome que gente inútil como yo no quería en su oficina.

Salí furibundo de allí, iba a pedirle que no me despidiera, pero mi orgullo pudo más y salí con la cabeza en alto, todavía me despedí cortésmente pero de la misma manera, nadie respondió.

Un compañero me preguntó que había sucedido y se lo conté; él me dijo que no me fuera, que ya se le pasaría al jefe, pero yo no razoné y me largué.

Camino a mi casa empecé a planear una venganza en contra del tipo este, pero se me complicaba poder hacer algo pues no sabía nada del tipo, excepto donde trabajaba y su horario de oficina.

Tuve que buscarme otro trabajo, pero era difícil encontrar. Una noche me llamó por teléfono un compañero de la empresa aquella y me contó que también a él lo había corrido ya y que estaba muy molesto y quería vengarse y también me contó que había despedido a otros dos compañeros. Le propuse que nos reuniéramos para planear una venganza en contra del tipo y acordamos vernos en su casa unos días después.

Nos reunimos los cuatro por la tarde y planeamos una venganza infalible. Uno de ellos había averiguado varias cosas importantes del tipo aquél; sabíamos donde vivía, su horario de trabajo, los horarios de su esposa e hija e incluso cuanta gente había en la casa, contando la servidumbre.

Por eso supimos que el tipo y su familia eran igual de prepotentes con sus dos sirvientes, los cuales también ya estaban hartos de ellos, pero los aguantaban porque necesitaban el trabajo, como todos. Por eso fue fácil sobornarlos para que un día ambos dejaran sola a la señora, nuestra venganza se enfocaba en ella, por lo que fue una oportunidad estupenda.

Uno de los sirvientes nos proporcionó una llave, así que esa tarde, cerca de las 3:00, los cuatro nos acercamos a la gran casa de nuestro ex jefe, aprovechamos que vivía en una zona exclusiva de la ciudad y que el vigilante dejaba entrar a cualquiera; le inventamos que íbamos a otra casa a hacer unas reparaciones, pues íbamos vestidos con overoles y él no preguntó más, nos dejó pasar sin ningún problema; incluso si no lo hubiera hecho, estábamos dispuestos a ponerle una tranquiza para entrar.

Con la llave que nos facilitó el sirviente entramos sin problema; una vez adentro nos colocamos unos pasamontañas para que no nos reconocieran; acordamos que solo uno de nosotros hablaría y sigilosamente recorrimos la casa. Encontramos a la señora acostada a un lado de la alberca, en una silla playera; me acerqué y vi que estaba completamente dormida; otra ayuda de nuestros cómplices los sirvientes, pues le habían puesto un somnífero en la bebida que acostumbraba tomar por las tardes.

Admiramos el hermoso cuerpo de la mujer, era evidente que se cuidaba y hacía ejercicio, pues se conservaba muy bien y como solo tenía puesto un mini bikini, era maravilloso verla.

No fue difícil llevarla adentro de la casa; la desnudamos, la subimos al comedor y la atamos a las patas del mismo, con los brazos y las piernas abiertas; luego le colocamos cinta en la boca para que no gritara y sacamos una cámara de video que llevábamos preparada Nos desnudamos y con pequeños golpes en las mejillas la despertamos; me encantó cuando puso su cara de espanto al verse desnuda, atada y amordazada, rodeada por cuatro hombres desnudos que la miraban con lascivia. Previamente habíamos acordado los turnos que nos tocarían para violar a la mujer; ya uno de mis compañeros se preparaba para penetrarla cuando escuchamos un ruido y al voltear vimos que la hija entraba en el lugar; todos nos sorprendimos y ella también; la chica dio la vuelta e intentó correr, pero afortunadamente uno de mis compañeros reaccionó y la alcanzó rápidamente y tomándola del cabello la llevó adentro de nuevo; como la chica gritó, tuvo que taparle la boca con la mano y la arrojó en uno de los sillones de su sala; rápidamente entre dos la ataron y amordazaron aunque la muchachita se revolvía como fiera, pero al final la dominaron.

Llevaron a la chica al comedor y la sentaron en una silla; la ataron alrededor de la cintura para que no se pudiera levantar y el compañero que le tocaba hablar le dijo: â??Pórtate bien y fíjate bien en lo que hace la puta de tu madre para que aprendas; si no eres buena y te quedas quieta, te sucederá lo mismo que a ella, así que tu sabesâ?. La chica con lágrimas en los ojos solo atinó a asentir con la cabeza.

Sabíamos que nuestro ex jefe no llegaría ese día, pues habíamos convencido a una de las secretarias de la empresa, que era su amante, a salir con él bajo el pretexto de que necesitaba verlo y hacerlo quedarse con ella toda la noche, situación que no era difícil, pues continuamente ocurría según nos dijo ella. Por lo anterior, teníamos suficiente tiempo para cumplir nuestra venganza; así que de nuevo mi compañero se subió a la mesa; se colocó en medio de las piernas abiertas de la mujer y sin ningún preámbulo metió su verga erecta en ella. La mujer dio un quejido y abrió los verdes ojos desmesuradamente al sentir la salvaje penetración.

Mi compañero comenzó su mete saca de la panocha de la mujer con fuerza, mientras ella y su hija lloraban desesperadas; mi compañero se inclinó sobre la tipa y le mordió los pezones haciéndola sufrir más. Todo era filmado por mi otro compañero, mientras los otros nos masturbábamos viendo la escena. La chica cerró los ojos y mi otro compañero le dijo que tenía que ver todo si no quería ser la siguiente, así que ella obedeció llorando.

Unos minutos después, mi compañero terminó arrojando su leche dentro de la mujer y se bajó de la mesa. Yo era el siguiente, así que me acomodé para hacer lo mismo que el anterior y de igual manera, sin contemplaciones, clavé mi verga en la mujer con coraje, desquitándome de las humillaciones de su marido y pensando que ella era igual que él; incluso quería decírselo, pero hubiera sido un tremendo error pues de inmediato nos hubieran ubicado.

Entré y salí de la mujer con furia; gocé viendo su sufrimiento en esos hermosos ojos verdes; luego me incliné también para morderle los pechos; puse mis manos en sus nalgas para pellizcárselas, dejando caer todo mi peso sobre ella.

Estuve entrando y saliendo de ella no se cuanto tiempo, pero lo goce como nunca; hasta que me vine soltando todo mi semen adentro. Cuando me salí le sonreí burlonamente y me bajé de la mesa.

Luego siguió otro de mis compañeros, hizo lo mismo que nosotros, la penetró sin piedad y le mordió los pechos, regocijándose con su bien formado cuerpo; pero él al terminar se salió de ella, arrojando su semen en su vientre mientras gemía y se reía de ella.

Luego fue nuestro último compañero el que repitió la operación, entregándola antes la cámara al primero que la había penetrado. La mujer tenía los ojos enrojecidos de tanto llorar; ya no los abría, supongo que tratando de alejarse de la pesadilla que la estábamos haciendo vivir.

La que si tenía los ojos abiertos como platos era la chavita que no daba crédito a lo que sucedía y veía como su Madre era vejada salvajemente por cuatro sujetos.

Una vez que los cuatro terminamos y sin vestirnos, nos llevamos a la chavita, aún atada, a la sala y allí la sentamos en medio de dos de nosotros; le quitamos la mordaza y le vendamos los ojos; ella protestó, pero nuestro compañero le dijo que nada más hablara cuando se le indicara y que queríamos que nos platicara porqué ella y su familia eran tan prepotentes con las demás personas; la muchachita empezó a hablar aún sollozando, por lo que mi compañero le dijo que primero se calmara y hablara solo cuando estuviera en condiciones de hacerlo.

Le dimos un tiempo a la chavita para que se calmara un poco y luego empezó a hablar; nos dijo que ellos pertenecían a lo más selecto de la sociedad y que por lo tanto estaban por encima de la gente común. Una vez que dijo eso, mi amigo la calló, pues le dijo que no estaba para oír esas tarugadas y que ya nos había caído mal, así que mejor no hablara; pero la chavita nos preguntó porque le hacíamos eso a su Mamá; mi compañero le respondió que porque nos daba la gana humillar a gente tan pedante como ellos y que si no se callaba le haríamos lo mismo, así que se callara o sería peor para ella. Por fin la muchachita guardó silencio, aún sollozando.

La esposa de nuestro ex jefe intentaba ver que sucedía, pues habíamos quedado por encima de su cabeza, por lo que no podía vernos y como la sala quedaba lejos del comedor, tampoco podía escucharnos. Uno de nuestros amigos se levantó a vendarle los ojos a la señora.

Yo fui a la cocina de la casa a buscar algo de tomar y les llevé a mis compañeros unas cervezas y unas botellas de vino que encontré allí; nos pusimos a tomar y poco a poco nos fuimos emborrachando. Al calor de las copas nos olvidamos de quien debía hablar y comenzamos a cotorrear entre los cuatro; ya nos habíamos quitado los pasamontañas y comenzamos a burlarnos de la señora y su hija.

Realmente no hubiera recordado exactamente lo que sucedió después de no ser porque todo lo grabamos en video y cuando lo vii recordé o más bien, conocí de lo que hicimos y que es lo que escribo a continuación.

Después de un poco de estática, en el video se ve y se escucha que empezamos a burlarnos de las dos mujeres y que alguien pone música; desatamos, desamordazamos y le quitamos la venda de los ojos a la chava y la hicimos que nos bailara al ritmo de la música dance. Ella sabía bailar bien, pero luego empezamos a aplaudir y a gritar: ¡Mucha ropa, mucha ropa! y se ve que le ordenamos desvestirse. La chiquilla se niega a quitarse su blusita blanca y su faldita tableada de la escuela, por lo que yo me paré y empecé a jalonearle la blusa hasta que la rompí; ella se defendía, pero uno de mis amigos la sujetó y luego ella nos dijo que no siguiéramos, que ella se desvestiría sola. Nos volvimos a sentar y ella continúa bailando y desvistiéndose al ritmo de la música; se escucha una voz que dice que solo le falta el tubo para ser teibolera y risas de los demás.

Es evidente que el que maneja la cámara también está muy tomado, pues se oye su voz temblorosa que grita: ¡Que se encuere, que se encuere! Y también las imágenes están muy movidas, por lo que no se ve bien todo lo que sucede. Pero lo que se ve después es a la esposa del ex jefe aún sobre la mesa, pero boca abajo, atada de pies y manos de la misma manera que anteriormente, es decir, en forma de X y uno de nosotros está detrás de ella, penetrándola por el ano; no se ve la cara de quien es, porque la cámara se enfoca principalmente al cuerpo de la señora, lo recorre de arriba abajo y se detiene en sus nalgas, donde se ve como está siendo penetrada por alguien. Se escuchan los quejidos ahogados por la mordaza de la mujer y gritos de su hija que suplica que ya dejemos a su Mamá, también se oyen los gemidos placenteros de quien se la está cogiendo.

Se ve que el que la penetra entra y sale con fuerza durante varios minutos hasta que se escucha un grito y el tipo se sale de ella y suelta varios chorros de semen en sus nalgas y espalda; se oyen gritos y de inmediato la cámara se enfoca hacia otra parte, donde se ve a la chavita desnuda hincada en el piso, siendo jalada de los cabellos por uno de mis compañeros; ella intenta evitar que una verga erecta entre en su boca, empujando al tipo, pero otro tipo se acerca y la toma de los brazos desde atrás, mientras el primero le aprieta las mejillas obligándola a abrir la boca y una vez que lo logra, introduce su garrote en la boca de la chica. Ella es obligada a mamar la verga de mi compañero; de nuevo no se ve el rostro de quien es, pues la cámara se enfoca a la cara llorosa de ella y a la verga que entra y sale de su boca; pero se ve que la hace moverse adelante y atrás tirando de los cabellos.

La chica es obligada a chupar durante un buen rato, hasta que el tipo sacó su garrote de la boca de ella y suelta su leche en su cara y pechos; bastante bien desarrollados, por cierto. La chica grita que ya las dejemos en paz, pero por la estridente música y los gritos de nosotros nadie le hace caso; por el contrario, la llevamos de nuevo a la sala y le atamos los brazos cruzados por detrás de la espalda, la sentamos en el sofá y mientras dos la obligamos a abrir las piernas, otro de nosotros se hincó y se acomodó en medio de ellas y tomándose de las nalgas de la chica, la penetró de golpe sin piedad y sin ninguna consideración.

La muchachita gritó por el dolor que le causó la salvaje penetración y su Mamá se quejó y lloró por debajo de la mordaza, pero nosotros estábamos ya muy excitados y tomados; así que la chica tuvo que sufrir que mi compañero entrara y saliera de ella sin piedad durante varios minutos, hasta que terminó dentro de ella soltando todo su semen y haciéndola llorar.

Luego, uno a uno tomamos nuestro turno para cogernos a la deliciosa jovencita; recuerdo vagamente que yo fui el segundo y que noté la sangre que corría por sus piernas y que le dije a mi compañero: â??¡Cabrón suertudo, la desvirgaste!â?, lo que él tomó como un triunfo y levantó las manos en señal de victoria.

Sin más preámbulo, me acomodé en medio de las piernas de la chavita y procedí a meter mi verga erecta en ella de igual forma, sin esperar más. Empujé y sentí que llegué hasta el fondo; ella aulló de dolor y fue cuando le dije que su papito era el culpable de lo que estaban sufriendo y lo que les faltaba; así que mejor ni se quejara porque eso era apenas el principio.

Comencé con un mete saca delicioso, gozando las curvas de la chica y regocijándome con sus pechos blancos y firmes; los acaricié y pellizqué cuanto quise, centrándome en esos rosados pezones erectos y duros; haciéndola llorar por el dolor que le causaba la penetración y mis pellizcos crueles. Creo que no tardé mucho, pero el placer que sentí fue inmenso; ahora lo recuerdo bien; así que unos minutos después me vine dentro de la chica soltando grandes descargas de semen mientras la obligaba a besarme en la boca.

Luego siguieron mis otros dos compañeros; el que siguió después de mí hizo a la chica levantarse y la llevó al comedor donde su Madre seguía quejándose atada boca abajo. Mi compañero ordenó a la chica empinarse detrás de su Mamá y lamerle la vagina y las nalgas. Lógicamente, la chava se negó, pues era algo asqueroso lamer las celulíticas nalgas de su madre y más esa panocha tan perforada durante tantos años y apenas unos minutos antes por nosotros. Pero mi compañero no admitió negativas, la hizo empinarse y al tiempo que la acercaba a la cola de su mamá le dijo que o lo hacía o degollaría a su madre y le mostró un cuchillo que había traído de la cocina. La chavita, asustada, no tuvo más remedio que obedecer y sacó la lengua para lamer la rajada de su mamá, no sin mostrar algo de asco.

La mujer parecía decir que no lo hiciera, pero nadie le hizo caso. Mientras, mi compañero se colocó detrás de la chavita empinada y se agarró de sus nalgas; empujó con fuerza y la penetró de nuevo de golpe, haciéndola gritar de nuevo; pero su grito se ahogó porque mi otro compañero la sostenía del cuello para que no pudiera levantar la cabeza.

Mi compañero estuvo cogiéndose a la chica por un buen rato y cuando terminó sacó su verga y se vació en la espalda de ella; luego intercambiaron lugares y mi otro compañero la penetró de golpe, mientras el anterior la sostenía para que no se levantara y le ordenó seguir lamiendo a su madre; esta última gemía, al parecer ahora sentía placer por las lengíŒeteadas que su propia hija le ponía.

Mi otro compañero terminó y llevamos a la muchachita a la escalera, la atamos al barandal para que no escapara y la amordazamos mientras nos sentamos a ver televisión un rato y seguir tomando.

El video se corta allí y después de algo de estática de nuevo hay grabación. En ella se ve que tenemos a la chavita desnuda boca abajo en una cama, con las manos atadas a la cabecera de la misma y a la señora hincada a un lado de la cama, atada de pies y manos, también desnuda.

Uno de nosotros se para enfrente de la señora y le ordena chupar su verga flácida; la señora obedece sin chistar, viendo el cuchillo de cocina que mi compañero le muestra. Durante un rato, la mujer mama la verga del tipo mientras la chavita llora y pide que las dejemos en paz; entonces uno de mis compañeros se acerca y le dice que si llora será peor, así que deberá aguantarse. Luego se escuchan los sollozos quedos de la chava y los gemidos de placer de mi compañero que recibe la mamada de la mujer; luego, él se separa de ella ya con la verga parada y se sube en la cama; se coloca detrás de la chavita y con ambas manos separa las nalgas de ella y escupe en su ano; se oyen gritos de las dos mujeres, la chava suplicando que no lo haga y la mujer pidiendo que dejemos en paz a su hija, que lo que le vayamos a hacer a la chica, mejor se lo hagamos a ella; los gritos de la mujer se callan cuando yo introduzco mi pene flácido para que también me lo pare y los gritos de la chica se agudizan cuando siente que mi compañero la penetra despacio, provocándole un dolor más intenso que la primera vez que la cogimos.

Mi compañero entra y sale de la chava mientras yo obligo a su mamá a chuparme la verga; nuestros gemidos se confunden con sus gritos y con la música súper fuerte que otro de nuestros compañeros tuvo a bien encender.

La chavita llora e intenta voltear, pero mi compañero se acuesta sobre ella y le impide realizar cualquier movimiento; le besa el cuello desde atrás sosteniéndole la cabeza y metiendo una mano entre la cama y sus senos. Yo ya tenía la verga muy parada de sentir las chupadas de la señora y de ver lo que mi compañero le hacía a la chica, por lo que tuve que sacar mi verga de la boca de la mujer o me hubiese venido allí y lo que yo quería era gozar también del culito de la joven.

Cuando yo saqué mi verga, otro de mis compañeros mete la suya en la boca de la mujer, impidiéndole gritar. Casi de inmediato mi compañero que se coge a la chavita termina saliéndose de ella y soltando toda su leche en sus nalgas y espalda, llegando el chisguete hasta el cabello de la chica que sigue suplicando que la dejemos por favor.

Unos segundos después, me coloco detrás de la chica para hacerle la misma faena que mi compañero; nuevamente le separo las nalgas y escupo en su ano; con una mano dirijo mi verga enhiesta a la entrada de su apetitoso culo y sin más ni más comienzo a penetrarla, primero despacio, gozando con la resistencia que intenta poner y con sus súplicas de ayuda. Sigo entrando hasta que siento que ya no puedo entrar más y que el ardor en mi verga es tan intenso que se me va a quemar; entonces, comienzo el mete saca que desespera a la chica y a su madre, que nos mira con el rabillo del ojo mientras mi compañero la sigue obligando a mamarle la verga, jalándola de los cabellos.

Fueron minutos de intenso placer, mi verga se abría paso entre las cavidades estrechas de la chica mientras mis manos recorrían su espalda y nalgas, sobando aquí, acariciando acá, pellizcando por allá. Me inclino sobre la chiquilla y empiezo a acariciarle los senos mientras le digo al oído: â??Que buena estás mamacita, espero que tu papito, que ahorita está revolcándose con otra vieja que no es tu mami, aprenda que conmigo no se juega y espero que le digas que cuide más a sus mujercitas, porque nos está gustando tanto, que las visitaremos de nuevo varias vecesâ?. La chica aterrorizada solo atinaba a decir: â??¡no, no, no, no, por favor, ya no!â?

Sigo entrando y saliendo de la chica y ya mi compañero del siguiente turno está listo con su verga parada mientras el último hace a la mujer que le levante la verga también con una mamada. Todo queda grabado en el video, esta vez se notan claramente nuestras caras, pues el que tomaba el video está tan tomado que ya no cuida esos detalles.

Calculo que fueron 20 o 25 minutos los que estuve entrando y saliendo del culo de mi víctima hasta que tuve un tremendo orgasmo y solté todo mi semen dentro de las entrañas de ella, mientras ella seguía llorando y suplicando por que la dejáramos en paz. â??¡por favor, por favor, por favor, por favor!â?, repetía con ese tonito mediocre de las niñas consentidas de papi.

Me bajé de la cama con la verga aún chorreante y le pedí la cámara a mi compañero; seguí grabando como mi otro compañero metía su verga en el culo maltratado de la chica y como mi otro compañero seguía obligando a la mujer a mamarle la verga que aún no se levantaba.

Mi compañero estuvo sodomizando a la chavita durante unos tres o cuatro minutos y no aguantó más, sacó su verga y grandes chorros de semen llegaron al cabello de la chica y su espalda se llenó de leche también.

El último de mis cómplices aún no tenía la verga bien parada, por lo que hizo que la mujer se la chupara un rato más; pero en cuanto estuvo listo, se apresuró a subirse a la cama y penetrar a la chavita desde atrás con fuerza; la mamá intentó gritar, pero ya mi otro compañero la amordazaba de nuevo.

La chava gritó por la salvaje penetración de mi compañero y lloró con fuerza; siguió suplicando que la dejáramos de una vez â??¡Por favor, por favor, por favor!â?, pero mi compañero no escuchó súplicas, entró y salió de ella con fuerza salvaje, destrozándole el ya adolorido ano y haciéndolo sangrar.

Fueron cerca de diecisiete minutos de dolor y llanto para la chava y de gozo y placer para mi compañero, que entraba y salía sin dar tregua y con fuerza desmedida. La mamá de la chiquilla se desgañitaba, pero no lograba hacer que sus gritos se escucharan. Mi compañero se vino con un gran orgasmo, soltando tremendos chorros de semen en todo el cuerpo de la chavita, desde la cabeza, hasta los pies y todavía mi compañero se volteó hacia donde la mamá de ella veía la humillación hacia su hija, y soltó un chorro más de semen que cayó directamente en la cara de la mujer, que tuvo que cerrar los ojos para que el viscoso líquido no entrara en ellos.

Mi compañero se bajó de la cama; ya los cuatro estábamos agotados y se veía difícil que de nuevo se nos pararan las vergas, pues ya habíamos tenido suficiente sexo. Nuestra venganza estaba completada.

Para terminar, llevamos a las dos mujeres desnudas a la alberca; las hicimos entrar al agua fría y a cada una la atamos con los brazos abiertos a dos escalerillas de las cuatro que había, quedaron de espaldas la una de la otra, sin poderse mover y amordazadas. Les advertimos que no dijeran quien les hizo esto o nos vengaríamos; tomamos nuestras pertenencias y algunas de la casa, como joyas o cosas de valor; incluyendo algo de ropa interior y exterior de ellas, nos vestimos y nos fuimos en uno de los autos del ex jefe.

Me tocó la labor de editar el video y lo hice de tal manera que nunca se vieran nuestras caras, lo malo es que las voces podrían ser identificadas, aunque las distorsioné lo más posible. Una semana más tarde mi ex jefe recibía un paquete que contenía ropa interior de su esposa y de su hija, unas fotos de él cogiendo con la secretaria y como regalo principal una copia del video que habíamos grabado ese día, debidamente editado, junto con una nota que decía: â??La venganza es dulce, no hagas nada que pueda perjudicarnos o lo pagarán tu mujer y tu hija y esta vez seremos más salvajes, además de que publicaremos las fotos que te tomaste con tu amanteâ?.

Mis compañeros y yo estamos confiados que el tipo no hará nada, realmente creo que le conviene dejarlo así.

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9 respuestas a Para vengarme de mi jefe, me cogí­ a su esposa y a su hija.

  • Obviamente esta es una historia de ficción, pero en el hipotético caso que fuera real, yo los buscara y los despellejara como unos perros. Sin importarme más la vida, los buscaría y mataría a sus mujeres, a sus hijos, y por último cerraría con broche de oro, depositando una bala de 9 milímetros en su cabeza.

  • Calculo lo mismo que mi antesesor, es ficción.
    Pero investigaré y si llega a ser verdad, sabrán el porqué de mi apodo, cobarde!.

    • si buey has de ser el Publisher, pobres pendejetes, gente que es millonaria no tiene escrúpulos si no como llegaron a acumular tanto dinero, bien por el de la historia aunque sea ficcion

  • No es que esté a favor de la violaciones, de hecho se me hace de lo más culero que existe para una mujer, sin embargo, he de confesar que el relato si captura tu atención, incluso llegó momentos o pasajes del relato que me reí mucho, sobre todo una donde dice que si aunque no los dejara pasar el guardia le iban a ponder una madriza XD.

    Y como dicen todo lo bueno o en este caso lo malo se te regresa y aquí mismo en vida se paga, que mal pex por la doña y la chava que pagaron los platos rotos; si fue real y si no pues buen relato. Saludos!

  • :razz: :razz: :razz: :razz: :razz: buen relato chido esta bien un poco de imaginacion pero muy bueno selo meresen esos ricos culeros pero creo que tiene mucha imaginacion y por la chavita lo siento porque era virgen jijiji de su panochita ya que de cuerpo bien manoseada jijii

  • HIJOS DE PUTA, SUPONGO QUE ES FICCION, YA QUISIERAN USTEDES PAR DE BASTARDOS MUERTOS DE HAMBRE QUE FUERA VERDAD.NO OBSTANTE IGUAL AVERIGUARE Y TENDRAN SU MERECIDO

  • Pirobo hp me uno a los anteriores pienso que es ficcion pero de no ser asi malparido que todas las desgracias les caigan pirobos cobardes gonorreas hijueputas

  • hola!!! uff.. que historia papitos… si me hubieran violado a mi mmmmmq rico io encantada de tenerlos a los cuatro en mi cama… mmm q deliciosa violacion.. y miren q estoy super buena y super caliente ehhhmmmmmm ahy papitos me dejaron super excitada…. ammm me preguntaba amm podrian decirme donde me podrian violar los cuatro?? porfismmm besitos x guapos

  • A mi me lateria chingarme a una de la edad de la chavita del relato se lo haria por la vagina y su colita mmm

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